Los 4 conflictos en Cataluña (y sus posibles soluciones)

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Hace unos días Andrés Vázquez comentaba en unos de los artículos (con razón) que hablar de conflicto entre “Cataluña” y “España” no era del todo acertado ni explicaba del todo la realidad. Manifestaba que para desarrollar una mediación era necesario tener identificadas a las partes.

Con este artículo me gustaría aportar mi visión de los diferentes conflictos que se están desarrollando en Cataluña – España desde el punto de vista de las partes. El tema daría para un artículo mucho más largo, pero como sabéis el objetivo de esta iniciativa es lanzar ideas que promuevan reflexión y no tanto desarrollar trabajos académicos.

 

LOS 4 CONFLICTOS EN CATALUÑA (Y SUS POSIBLES SOLUCIONES)

POR: RAMON TENA PERA (05/10/2017)

Mediador y formador en derechos humanos y transformación de conflictos

 

A mi modo de ver, en el conflicto en Cataluña se están desarrollando de forma paralela cuatro conflictos distintos. Cualquier equipo de mediación internacional deberá tener en cuenta que, dada la complejidad del asunto, los esfuerzos de mediación deberán ir en distintas direcciones y prever acciones a corto, medio y largo plazo.

  1. El conflicto entre Generalitat de Cataluña y Gobierno de España

Un primer nivel de conflicto es el que se está desarrollando entre el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña. Seguramente es el conflicto más visible cuando se pide que se involucre un mediador internacional.

A mi entender, para llevar a buen puerto este tipo de mediación, sería necesario que esta se desarrollara por canales secretos. La Generalitat de Cataluña ha solicitado de forma explícita una mediación internacional, pero para el Gobierno español sería muy difícil de justificar ante el público que acepte una implicación internacional en lo que considera un asunto interno.

 

Para el Gobierno español sería muy difícil de justificar ante el público que acepte una implicación internacional en lo que considera un asunto interno.

  1. El conflicto entre instituciones catalanas y españolas

Hablar sólo de los órganos ejecutivos es tal vez algo simple, ya que en este conflicto se han visto involucrados otros actores importantes del Estado como pueden ser los Parlamentos, Ayuntamientos, los partidos políticos, la judicatura o la misma Corona, quién ha tomado partido de forma clara por una de las partes.

Un esfuerzo de mediación internacional debería tener en cuenta también a estos actores y involucrarlos de una forma u otra en la negociación de un acuerdo de mediación. Como sabemos, a más partes, más se complica la mediación, pero se hace difícil pensar que cualquier acuerdo sea sostenible a medio plazo sin el concurso de actores tan importantes como los partidos políticos o Parlamentos.

Esta implicación podría también hacer de puente entre una fase secreta del proceso de mediación y su gradual apertura.

 

  1. El conflicto dentro de Cataluña

Se ha discutido mucho estos días sobre la existencia o no de división en Cataluña. Negar la fuerza y la transversalidad del movimiento en pro de una consulta es negar la realidad existente en la sociedad catalana. Pero a mi modo de ver (y aquí me mojo) también existe división profunda: Por una lado, una parte importante de la población catalana ha decidido no manifestarse públicamente, bien sea por miedo, hastío o indiferencia. Por otro lado, dentro del movimiento que solicita un referéndum de independencia existen posiciones muy variadas que van desde los que desean la independencia a los que quieren mantenerse dentro de un Estado español con más o menos modificaciones institucionales.

En este sentido, el equipo de mediadores internacional debería diseñar un proceso en que también se pudiera involucrar a actores importantes de la sociedad civil como colegios profesionales, asociaciones empresariales y del tercer sector, asociaciones ciudadanas…

el equipo de mediadores internacional debería diseñar un proceso en que también se pudiera involucrar a actores importantes de la sociedad civil

  1. El conflicto con España

Ni todos los catalanes apoyan las acciones de su Gobierno, ni todos los españoles apoyan las acciones del Gobierno español. Pese a la polarización, seguimos viviendo en sociedades plurales. También se ha discutido mucho sobre la existencia de hispanofobia y catalanofobia. Nuevamente, debemos ser muy conscientes que negarnos a ver los problemas no hace que estos desaparezcan y la brecha creada entre la sociedad española y la catalana es evidente. En mayor o menor medida, existe un desafecto entre estas dos sociedades.

Es por ello que un esfuerzo de mediación también debería incluir -a medio y largo plazo- acciones que contribuyan a coser las heridas que se han generado estos últimos años, especialmente teniendo en cuenta la evolución de estas últimas semanas.

negarnos a ver los problemas no hace que estos desaparezcan

 

5. Respuestas: La vía de Oslo y las medidas CBM

Me gustaría introducir en el debate de forma muy breve dos elementos que pueden servir de ayuda para pensar en el diseño de soluciones mediadoras al conflicto.

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En primer lugar, el proceso de Oslo que en los años 90 desembocó en un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos. El inicio del proceso involucró a académicos palestinos e israelíes con la iniciativa de un académico y diplomático noruego, Terje Rod-Larsen. Miembros de los gobiernos israelí y palestino se añadieron de forma paulatina a estas negociaciones. Salvando las distancias (no es el mismo tipo de conflicto ni está en las mismas fases), el proceso de Oslo podría servir de inspiración para un proceso que se empezara a desarrollar desde la sociedad civil. La iniciativa de diálogo lanzada por la abogacía catalana podría ser una de las vías.

En segundo lugar, uno de los mantras de los mediadores es que sin un mínimo de confianza no hay mediación. En este sentido, las Medidas de Creación de Confianza (Confidence Building Measures – CBM) podrían ser de ayuda. Se trata de todos aquellos pasos que se dan para generar confianza entre los actores en un conflicto: no se trata de negociar o ver quién tiene razón sino de humanizar al oponente y crear la mínima chispa de confianza que pueda encender el proceso.

sin un mínimo de confianza no hay mediación

 

Para hablar de una experiencia personal, recientemente he estado involucrado en varias formaciones que tenían como objetivo generar confianza entre jóvenes en los Balcanes, el Cáucaso, Chipre o Ucrania (http://www.coe.int/en/web/youth-peace-dialogue/youth-peace-camp).

Cualquier mediación entre representantes de los gobiernos español y catalán deberían incluir este tipo de medidas, pero también serían muy útiles para promover un acercamiento entre ciudadanos catalanes y españoles. Por ejemplo, se podrían prever encuentros CBM entre asociaciones del tercer sector, escuelas, periodistas, asociaciones de jóvenes, miembros de Parlamentos….

“No hay camino para la Paz, la Paz es el camino” (Mahatma Gandhi)

 

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Quant a Ramon Tena

Soy mediador y formador en gestión de conflictos. Actualmente impulso el proyecto de emprendimiento social Dialoga y desde hace dos años soy miembro del Pool of Trainers del Consejo de Europa. Colaboro con empresas, universidades y organizaciones nacionales e internacionales en el desarrollo de competencias para transformar el conflicto en cooperación.
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4 respostes a Los 4 conflictos en Cataluña (y sus posibles soluciones)

  1. emilio ortega ha dit:

    En los mismos términos y sin ánimo de crear polémica alguna en un problema tan serio y que nos afecta a todos los catalanes y a todos los españoles, suscribo integramente el sano, lógico, racional y congruentemente criterio en todos sus ámbitos y extremos mantenido por Andrés Vázquéz. Saludos.

  2. Una opinión, desde el respeto. Más allá de la buena fe de muchos, el dialogo no debería ser un parapeto para camuflar la impunidad. Una base poco sólida para un futuro en paz. Por lo demás, los debates y el diálogo político en las sociedades democráticas se abordan en los Parlamentos. Y las desobediencias a las resoluciones judiciales de las autoridades políticas se resuelven en los tribunales. España es un Estado de Derecho democrático y garantista. El gobierno de Cataluña quebró la legalidad de la que nace su propia legitimidad democrática. Si aceptamos que el “deseo” de independencia es el origen de un conflicto (y no una aspiración política de un grupo social de ciudadanos, que puede ser tan legítima como cualquier otra) tendremos que convenir que en una hipotética mediación, por ejemplo para acordar la convocatoria de una consulta electoral legal, y en la que ese “deseo” no obtuviera el triunfo…¿desaparecería el “deseo”? Y si no fuera así, ¿cuantas elecciones habría que realizar hasta que desapareciera el conflicto? ¿Una por mes?. ¿una por año?, ¿una por legislatura?, ¿una por generación? ¿Todos los días? Y si finalmente, en algún momento se produjera una victoria en la urnas de quienes la promueven, ¿cabría suponer que el conflicto desaparecería, o simplemente cambiaría de bando? ¿Habría que seguir mediando para conseguir nuevas votaciones para que quienes no tienen el deseo de independencia, pero si el “deseo contrario” tuvieran una nueva oportunidad de ganar en otra consulta electoral? Y si ganaran, estos últimos, ¿cuantas votaciones habría que realizar hasta que desapareciera el conflicto? ¿una por …? Sísifo, ¿no? Aquel que estaba condenado a empujar cuesta arriba por una montaña una piedra que, antes de llegar a la cima, volvía a rodar hacia abajo, repitiéndose una y otra vez el frustrante ¿procés?. Más allá de las singularidades, que nadie cuestiona, de cualquier grupo o territorio, alimentadas por la tradición de sus culturas, historia, lenguas o costumbres, las eclosiones nacionalistas de los últimos años, si nos atenemos a sus manifestaciones, no son más que un vector estratégico de conveniencia política para ocupar el poder, o en su defecto obtener alguna ventaja frente a sus contrarios políticos. Curiosamente no siempre liderada esa estrategia por nacionalistas, más bien al contrario. Los nacionalistas aparecen como comparsas de otros grupos políticos con ideologías (o intereses) incluso radicalmente contrarias a los postulados teóricos del nacionalismo. Con un concierto económico como el vasco, ¿Cuántos grupos políticos (y/o de intereses) de Cataluña estarían en el “procés”? Pero el riesgo de provocar una estampida en la llanura es creer que se podrá controlarla luego. Vamos a ver a cuantos arrolla y quienes terminan finalmente pagando la fiesta.
    Tiene poco sentido ser críticos con las irresponsabilidades de los políticos y no aplicarlo al resto de los ciudadanos. Sin perjuicio de la parte alícuota que le corresponda a cada cual. Tampoco debería aceptarse con tanta complicidad acrítica -desde demasiados estamentos sociales- la pesca descarada e interesada en este rio revuelto. Ni vender o comprar la idea de que el conflicto se reduce a las incapacidades de dialogo entre dos gobiernos con signos políticos diferentes. Si fuera así, la solución sería bastante sencilla, bastaría con cambiarlos en unas elecciones. Todos nosotros, al menos todos los que pertenecemos a una cultura moderna y vivimos en una sociedad moderna tenemos lealtades plurales, pertenecemos a comunidades diversas y deberíamos poder asumir roles en conflicto. La idea del sujeto humano cuya identidad está formada por la pertenencia a una única comunidad moral es, en el mejor de los casos, un tipo ideal al que virtualmente nadie —desde luego, nadie en el mundo moderno— se ajusta.
    La pluralidad y el conflicto son elementos integrantes de nuestras identidades. Desde esta perspectiva la doctrina del nacionalismo integral tiene poco sentido, pero para gustos colores. Muchas personas son depositarias de un legado plural, hecho éste que hace discriminadora y peligrosa la idea de que somos o deberíamos ser miembros de una entidad política única, independientemente de que la formulen reaccionarios o izquierdistas. Somos cómplices de una democracia avatar, en la que lo importante es pulsar compulsivamente, a golpe de “tuit”, el botón del voto constante y simple, siempre dual: si o no, blanco o negro, a favor o en contra…, sin más preocupaciones ni requerimientos, sin matices, con debates que no excedan los 59 segundos de la televisión, reflexiones de todo a cien, y análisis de corta-pega, sin complicaciones que nos lleven al abismo de la responsabilidad individual. En mi opinión, estamos más ayunos de pedagogía política que de mediación.

  3. FLORINDO ha dit:

    Creo que estamos polarizando demasiado el conflicto entre Gobierno de España y Gobierno de Cataluña, excluyendo al resto de comunidades españolas de presencia imprescindible para una solución correcta del conflicto.
    A Florindo
    Ingeniero mediador

    • Ramon Tena ha dit:

      Gracias por tu comentario Florindo.
      Es una perspectiva interesante y puede que a medio plazo sea una de las preguntas que cualquier equipo de mediadores deberá hacerse.
      A corto plazo yo no veo a las otras CCAA como parte del conflicto y no vería comprensible su presencia en un procedimiento de mediación.

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