España, nación mediable?

548355-620-282Podría ser la figura del Rey de España, S.M. Felipe VI un figura que ejerciera como mediador en el conflicto en Cataluña? Continuamos la serie de colaboraciones con esta interesante propuesta de Emilio Navas Paús, mediador y abogado, quién propone que la figura del Jefe de Estado y los servicios de la Casa Real podrían tener un papel destacado en la búsqueda de soluciones dialogadas en el conflicto actual.

Muchas gracias por el artículo y por el apoyo a esta iniciativa.

ESPAÑA, ¿NACIÓN MEDIABLE?

POR: EMILIO NAVAS PAÚS

Mediador y Abogado.

 

  1. El valor de las palabras

Cuando mi amigo, el mediador canadiense Kevin Brown, me invitó a participar del World Mediation Summit Madrid 2014, entendí que debía leerse la cláusula incorporada al artículo 56 de la Constitución Española como una formulación constitucional del principio de la mediación y la asignación de esa función específica.

El título de la ponencia que defendí en ese encuentro internacional de mediación era: España, Nación mediable? Y, si algún lector la escuchó, recordará que comenzaba con un problema de lenguaje para considerar que el decir que –Artículo 56 inciso 1 de la Constitución Española-: “El Rey …, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones” era en realidad asignarle a éste una función de mediador, pues las palabra “arbitra” no podía entenderse meramente en el sentido de arbitraje, y la de “modera” incluía necesariamente el “empowerment” la función de equilibrio propia del tercero imparcial que es el mediador.

Acababa de ser proclamado ante las Cortes Generales el actual monarca y desde el importante foro internacional le deseamos que saliera de la posición de “mediador natural” que ejercía su antecesor –titular en la sabiduría popular de uno de los mejores repertorios telefónicos del mundo- e inaugurara, Felipe VI, un reinado “moderno” un reinado profesional, con una oficina permanente encargada de la difícil tarea de la mediación, esto es “arbitrar y moderar” en los términos constitucionales el funcionamiento regular de las instituciones.

Nos permitíamos decir que ésta era una de sus funciones constitucionales y que debía ejercerse con moderna profesionalidad y en forma permanente. Salta a todas luces que –en política- es entre difícil e imposible montar resortes efectivos de mediación y dialogo cuando “surgen” los problemas, pues cuando “emergen” tanto “problemas” como “volcanes” es poco el área de maniobra con la que puede contar una oficina técnica que, en cambio, de seguir una actividad continuada en el tiempo tendría todas las posibilidades de adelantar y sortear con éxito idénticos fenómenos.

Sosteníamos entonces que pasar de un “mediador natural” como el anterior monarca a una oficina o departamento profesional de mediación adscrito a la Casa Real era una tarea muy difícil, pero que el peor escenario de todos era el de pasar de un “mediador natural” a ningún mediador pues valorábamos -desde un punto de vista puramente técnico- que en España existían -en lo político- fuerzas relevantes con narrativas irreconciliables.

Sosteníamos entonces que pasar de un “mediador natural” como el anterior monarca a una oficina o departamento profesional de mediación adscrito a la Casa Real era una tarea muy difícil, pero que el peor escenario de todos era el de pasar de un “mediador natural” a ningún mediador pues valorábamos -desde un punto de vista puramente técnico- que en España existían -en lo político- fuerzas relevantes con narrativas irreconciliables.

Sé que es una interpretación constitucional que no ha tenido, de momento, recepción legal ni presupuestaria y también sé que no sirve nunca el decir: “te lo dije”, pero también he aprendido que hacerlo resulta inevitable.

 

2. Las paredes de la sala de mediación

Así como sería una completa simpleza intentar encontrar una definición única universalmente válida para la palabra “propiedad” pues a veces refiere a un inmueble, otras a un derecho patrimonial, a “hablar con propiedad” en el sentido de hablar correctamente, etc. Tampoco podemos encontrar una definición universalmente válida para la palabra “mediación” ni siquiera dentro de la ciencia del derecho o del derecho español vigente.

Dijimos -en aquel World Mediation Summit de 2014- que el artículo 56 inciso 1 de la CE hablaba técnicamente de “mediación” y no hemos variado de idea. Por su parte, en derecho colectivo se incardinan los principios constitucionales establecidos en el art.28, Derecho de huelga y 37 Derecho de trabajadores y empresarios a plantear medidas de conflicto colectivo, con una determinada forma de mediación, así denominada y definida en la ley. En la rama del derecho privado encontramos la ley 5/2012 de mediación civil y mercantil, con otra definición legal para la palabra “mediación”. Esto es un fenómeno lógico y corriente en el mundo del derecho y de cualquier ciencia. Estas definiciones diferentes sí que están vinculadas por una “esencia” o “naturaleza” común que hace recomendable que llamemos a esos institutos aún a pesar de sus diferencias específicas por su género próximo: “mediación” y no “pan con queso” pero eso no significa que no sean lo suficientemente diferentes como para corresponderles regulaciones legales específicas.

Las paredes de la sala de mediación en la que ejercemos los mediadores registrados en el listado del Ministerio de Justicia -mediadores de la ley 5/2012- son claramente estrechas como para acoger un conflicto Colectivo que afecta garantías constitucionales de envergadura -como ha sido el reciente caso de El Prat- o como para citar a una sesión informativa al Presidente del Govern Catalán junto con Mariano Rajoy. Resulta impensable.

Las paredes de la sala de mediación en la que ejercemos los mediadores registrados en el listado del Ministerio de Justicia -mediadores de la ley 5/2012- son claramente estrechas como para acoger un conflicto Colectivo que afecta garantías constitucionales de envergadura -como ha sido el reciente caso de El Prat- o como para citar a una sesión informativa al Presidente del Govern Catalán junto con Mariano Rajoy. Resulta impensable.

Sin embargo, somos el tipo de profesionales con los que cuentan oficinas permanentes en distintos parlamentos, nos lo explicaba Florence deVesvrotte en el World Mediation Summit 2016 -aclarando que la oficina a la que ella estaba adscrita solo intervenía en los asuntos que los partidos políticos no consideraban ideológicamente trascendentes- o el tipo de profesionales que puede hacer posible la llegada de ayuda humanitaria en zonas de alta complejidad en el África, como nos explicaban los integrantes del equipo de Mediators Beyond Borders con vistosos ejemplos del uso de las habilidades comunicacionales del mediador en situaciones que no tenían nada de risible, en la última edición del citado encuentro internacional de mediación.

El conflicto Catalunya-España España-Catalunya sobre el que me ha invitado a escribir para este prestigioso blog mi compañero Ramón Tena -también ponente del World Mediation Summit- no es, al día de hoy, un conflicto “mediable” toda vez que el gobierno de España -en todo su derecho- ha optado por la vía legal, y el respeto a la legalidad no puede ser “sorteado” por el expediente del dialogo. La vía elegida por el Gobierno Estatal de Mariano Rajoy, independientemente de cualquier consideración a las actuaciones o reivindicaciones catalanas, excluye el mecanismo del dialogo, salvo para el supuesto de negociar los “términos de una rendición”, que entiendo que no es el motivo de esta invitación.

Otro tema sería dejar, o haber dejado, de lado los temas “bloqueantes”: “referéndum”, “independencia”, sortear la isla y discutir aquellos que, en los términos de Florence deVesvrotte, no sean considerados “ideológicamente trascendentes”, tales como una conexión ferroviaria entre Barcelona y su puerto, o lo que sea que en el sentimiento del pueblo de una comunidad autónoma resulte importante ser considerado, el procedimiento negociado para la aprobación de los estatutos, los límites y contenidos de una eventual reforma constitucional, una ley de referéndum del tipo de la que propone el mediador Fernando Prieto (WMS 2017) siguiendo el actual modelo canadiense etc. etc.

De todo se puede hablar y en todos los temas pueden ser de utilidad los recursos comunicacionales que utilizamos los mediadores, siempre que las partes no decidan adherirse, aferrarse a narrativas irreconciliables, siempre que las partes no decidan dejar de escucharse.

De todo se puede hablar y en todos los temas pueden ser de utilidad los recursos comunicacionales que utilizamos los mediadores, siempre que las partes no decidan adherirse, aferrarse a narrativas irreconciliables, siempre que las partes no decidan dejar de escucharse.

indiceUn equipo técnico multidisciplinar podría trabajar tanto con los equipos técnicos de las partes involucradas como con aquellos “quien” que deban ser escuchados en las conversaciones, además de los altos representantes políticos: empresarios, catedráticos, formadores de opinión… un equipo de alto nivel profesional presidido por una figura constitucional de prestigio, como es el caso del Rey de España, es –a nuestro juicio- una herramienta poderosa.

Oficinas como éstas que sugerimos entonces y hoy volvemos a sugerir -de largo aliento y mucha tarea por delante- que cuenten con la participación de mediadores formados y con experiencia, estamos seguros que demostrarán su valía y utilidad, sea para los conflictos ya evidentes, sea para los futuros, sea en la Casa Real, sea en el marco del Parlamento Europeo.

A la implementación de un estado moderno, con mecanismos permanentes de dialogo profesionalizados.

A la llegada de una generación de políticos capaz de entender la necesidad de espacios de encuentro e intercambio en los que se garantice la continuidad de un dialogo que no puede ser dinamitado por ninguna narrativa.

A la superación de toda visión de la sociedad que quiera reducir cualquier problema en una lucha de “nosotros” contra “ellos”.

A ese futuro que confío que ese sueño que comenzó a soñarse a finales de los años setenta y que asombró al mundo, al que llamamos España es capaz de acceder.

A ese futuro que es la esencia misma de la impresionante y nunca vista unificación de naciones en conflicto que es Europa.

A ese futuro, dedico mi trabajo y mis desvelos como mediador.

Los detalles de este culebrón, de esta penosa anécdota en la vida europea con Piolín y Silvestre como actores invitados –espero vuestros comentarios- creo que debemos dejárselos a quien pertenece que es ni más ni menos, ni menos ni más, que al tan preciso como inexorable juicio de la Historia.

 

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Quant a Ramon Tena

Soy mediador y formador en gestión de conflictos. Actualmente impulso el proyecto de emprendimiento social Dialoga y desde hace dos años soy miembro del Pool of Trainers del Consejo de Europa. Colaboro con empresas, universidades y organizaciones nacionales e internacionales en el desarrollo de competencias para transformar el conflicto en cooperación.
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6 respostes a España, nación mediable?

  1. Se utiliza muy mal el lenguaje. ¿Un conflicto entre “Cataluña” y “España”?…
    Popper lo ratifica de forma concluyente: «No hay ningún, o casi ningún grupo étnico homogéneo asentado desde hace largo tiempo en países con fronteras naturales. Los grupos étnicos y lingüísticos están entremezclados inextricablemente en todas partes. Hay minorías étnicas en todas partes». Más difícil de justificar todavía si compartimos la aseveración de Dahrendorf: «son los modernos demagogos los que han destruido la paz para crear una base de poder para sí mismos».
    Y aquí radica el quid de la cuestión. Más allá de las singularidades, que nadie cuestiona, de cualquier grupo o territorio, alimentadas por la tradición de sus culturas, historia, lenguas o costumbres, las eclosiones nacionalistas de los últimos años, si nos atenemos a sus manifestaciones, no son más que un vector estratégico de conveniencia política para ocupar el poder. Curiosamente no siempre liderada esa estrategia por nacionalistas, más bien al contrario. Los nacionalistas aparecen como comparsas de otros grupos políticos con ideologías (o intereses) incluso radicalmente contrarias a los postulados teóricos del nacionalismo.
    Para que una mediación tenga alguna oportunidad como método de resolución de conflictos al menos las partes deberían de estar legitimadas (es uno de los cometidos de la persona mediadora), pero para ello y previamente deberían de estar identificadas. ¿Quiénes son las partes en este conflicto?
    Sin duda no “Cataluña” y “España”.

    • Ramon Tena ha dit:

      Muchas gracias por tu comentario! Te he contestado en LinkedIN. Resumiendo, tienes razón en que hablar de “Cataluña” y “España” es una simplificación, pero hay que entender la dinámica de este tipo de blogs, que buscan más la divulgación que objetivos académicos. De todas formas, en unos días habrá un nuevo artículo contestando a la pregunta de quiénes son las partes. Gracias y un saludo!

  2. Xavier Miguel ha dit:

    Molt interessant l’aproximació al conflicte que es fa en aquest artícle. Però, considero que la figura d’un monarca i a més un monarca Borbón no té la força mediadora per una amplia majoria del poble català. No nego que el seu rol hauria de ser aquest, però la historia de la monarquia amb Catalunya i concretament els Borbons, faria que aquest rol no fos acceptar per una part important. Per tant, generant més conflicte a la mateixa situació. Arribant a la contradicció d’haver de mediar per acceptar al mediador. A més, el seu posicionament i falta de mira diplomàtica limita aquest rol de la Casa Reial.
    Qui segueixi el procès català, sabrà que la proposta de construcció d’estat que s’està treballant giran entorn d’una organització d’estat en forma de república. S’associa al model de república uns valors de major transparencia i modernitat per afrontar els reptes i escenaris de futur d’un estat. La monarquia s’associa al passat i a una presencia protocolaria de la vida social.
    Possiblement en altres territoris la figura de la monarquia estigui associada a rol més capacitat, neutral i més validad per la societat.
    Considero que la figura del mediador seria molt necessaria para la gestió d’aquest conflicte, però estaria més associada a una institució/organisme/personalitat assignat i validat per la Comunitat Europea.
    Agrair aquest interessant aparador d’opinions que ha encetat en Ramón des de Andorra Mediació

  3. Immaculada Armadans ha dit:

    En este tipo de conflicto creo que se requeriría una figura externa, imparcial, internacional y legitimada por las dos partes.

    • Ramon Tena ha dit:

      Yo también lo veo como tu, tal y como indicaba en mi primer artículo. Pero dejo una relfexión más para el diálogo: un conflicto territorial como este no requiere diferentes “mediadores” en diferentes momentos y diferentes objetivos? Uno puede ser útil para impulsar y conseguir que las partes se avengan a negociar, otro puede ser útil para que se mantengan en la mesa en momentos difíciles, otro para desarrollar las negociaciones más técnicas…
      Gràcies per comentar Imma, és un plaer que t’interessis per aquesta iniciativa.

      • Emilio Navas Paús ha dit:

        Lamentablemente lo que era válido hace unos años igual esté superado hoy La propuesta es de Oficinas Técnicas Permanentes de Mediación creo que son necesarias tanto en España como en el Parlamento Europeo

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