Cinco consejos si te planteas acudir a mediación

Three green arrows in different directionsMe he dado cuenta que muchas veces cuando hablamos de mediación lo hacemos desde nuestra propia perspectiva como mediadores. Sin duda al presentar la mediación les explicamos a los mediados las ventajas que este este procedimiento conlleva. Pero, ¿por qué no ponernos hoy en la piel de una persona que se está planteando acudir a mediación?  Con sus dudas, sus miedos, esperanzas o desesperanzas…

1. La otra parte no querrá venir

Estar inmerso en un conflicto es desesperante. Lo hemos probado todo, hasta tal punto que llegamos a pensar que solucionarlo es imposible. ¿Para qué acudir a una mediación si hablar con la otra parte es imposible? Sin duda, llega un punto del conflicto en que la comunicación es difícil. Y además es probable que la otra parte no quiera acudir a mediación.

Los mediadores estamos entrenados precisamente para eso: para rehacer la comunicación allí donde se ha roto y mantener una comunicación efectiva a lo largo de todo el proceso. Además, una de las situaciones que de continuo nos encontramos son las reticencias de las partes a venir al proceso. No os preocupéis: esa es precisamente una de las cosas en que también nos entrenamos.

2. Dialogar no te hace parecer débil

Vivimos en una sociedad en qué se ha impuesto la lógica ganar/perder. Da la impresión que quien propone venir a una mediación está cediendo o “dando su brazo a torcer”. Nada más lejos de la realidad: proponer una ayuda externa para retomar la senda del diálogo no hace parecer débil. Al contrario, la buena disposición por sentarse a negociar con una persona con quien tenemos un conflicto es un signo de gran valentía.

De hecho, lo más probable es que la otra persona vea la opción de volver a dialogar como una oportunidad y como un signo que solucionarlo hablando todavía es posible.

3. La mediación es un espacio seguro

indiceVerse con la persona o grupo con quien tenemos un conflicto… ¿da pereza no? Y puede que incluso un cierto miedo. Puede provocar temor el pensar en cómo reaccionará la otra parte. Se pondrá violento/a? O demasiado emocional? Es comprensible que la posibilidad de verse con la otra parte pueda provocar cierto temor, es muy humano.

Por eso los mediadores nos esforzamos mucho en que la mediación sea un espacio seguro, donde ambas partes os sintáis cómodas. A muchos mediadores nos gusta trabajar en sesiones conjuntas, pero cuando vemos que de esa forma es imposible avanzar, trabajamos en sesiones individuales con cada parte.

Sentarse a mediar implica responsabilizarse, e incluso salir de la zona de confort. Pero los mediadores tenemos muy claro que tiene que ser un espacio de seguridad.

4. Confía en el mediador

Cuando empecé a formarme en mediación me repitieron hasta la saciedad que las partes debían confiar en el proceso. Yo añadiría que también deben confiar en el mediador. No como el experto que les dará la solución mágica al problema, pero sí como la persona que les puede ayudar a navegar por el proceso. El rumbo que tomen lo decidiréis vosotras, pero el mediador os puede ayudar a que encontréis ese rumbo y a que no os ahoguéis (demasiado) por el camino.

Por eso, busca un mediador en quien confíes, porque la mediación se sustenta en esa confianza entre mediador y mediados. Así mismo, daros un tiempo (y una oportunidad al mediador) para que esa confianza se empiece a generar.

5. Si no llegáis a acuerdos, no pasa nada.

¿Y si no sale bien? ¿Cómo quedaré? ¿Cómo quedaran mis opciones? Pues esa es la gracia de la mediación: si no llegáis a un acuerdo, no pasa nada y tenéis todas vuestras opciones intactas, especialmente la de ir a juicio.

Y aún sin llegar a un acuerdo, seguramente os llevaréis algo de la experiencia: conoceréis mucho mejor el punto de vista de la otra parte, ordenaréis vuestras ideas, sentiréis que os han escuchado e incluso es probable que la mediación sirva de punto de partida a una nueva forma de relacionarse. En varias ocasiones, personas que no habían llegado a acuerdos de mediación me han llamado al cabo de pocos meses para decirme que finalmente habían podido negociar directamente entre ellos y encontrar soluciones.

 

¿A mis compañeros y compañeras mediadoras, se os ocurre algo más? ¿Y si has participado en una mediación, hay algo que quieras añadir? ¡Como siempre, espero vuestros comentarios!

 

Próximo tema: La co-mediación.

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Quant a Ramon Tena

Soy mediador y formador en gestión de conflictos. Actualmente impulso el proyecto de emprendimiento social Dialoga y desde hace dos años soy miembro del Pool of Trainers del Consejo de Europa. Colaboro con empresas, universidades y organizaciones nacionales e internacionales en el desarrollo de competencias para transformar el conflicto en cooperación.
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