Mediación y proceso judicial: ¿Son compatibles?

juzgados-bcnUno de los comentarios que escucho de muchos clientes cuando se plantean acudir a mediación es que es imposible ya que están inmersos en el proceso judicial o que existe ya una sentencia. Si bien son elementos a tener en cuanta, el hecho de que un asunto esté judicializado no es impedimento para intentar la vía de la mediación.

Veamos en qué momentos es posible optar por un proceso de mediación:

 

Antes de iniciar el proceso judicial

Posiblemente este sea el mejor momento para empezar una mediación. Aunque las partes lleven un tiempo inmersas en el conflicto, todavía no han dado el paso de “ir a la guerra” y por lo tanto la relación entre ellas todavía no se ha roto. Y es que muchas veces el juicio se vive como una acción bélica, tanto por la parte demandante como la demandada.

Eso sí, el mediador ha de tener especial cuidado en que la mediación no sea una estrategia de una de las partes para alargar el proceso. Recuerdo el caso de unos clientes que llevaban tiempo reclamando una pequeña deuda a otra empresa. Súbitamente, a poco tiempo de que esa deuda prescribiera la empresa deudora tuvo un gran interés por acudir a mediación.

 

Durante el proceso judicial

Sí, es posible solicitar una mediación durante el proceso judicial. En España (y poco a poco en Andorra) cada vez son más los magistrados que conocen las ventajas de la mediación, tanto para las partes como para el mismo proceso judicial. Por eso una vez recibida la demanda son los mismos jueces los que aconsejan a las partes que acudan a una mediación.

La mediación también es posible una vez concluida la instrucción y antes del juicio. Incluso en cualquier momento se puede solicitar al juez un aplazamiento para intentar durante unas semanas la vía del diálogo. Como decía, afortunadamente cada vez es mayor el conocimiento de la mediación en el ámbito judicial y cada vez mayor la comprensión de jueces y juezas hacia este proceso.

En Francia, la mediación se plantea inclusive en la Cour d’Appel, una jurisdicción de segunda instancia. Evidentemente no es lo ideal para el mediador: las partes están cansadas y enfadas la una con la otra. Además, a medida que avanza el juicio cada vez están más convencidas de sus propios argumentos y menos abiertas a ceder un solo ápice de sus demandas. Pero aun así es posible.

 

Después del juicio

juezLa mediación es también posible cuando el juez ya ha dictado una sentencia. En primer lugar, la sentencia hay que aplicarla y muchas veces el proceso se bloquea en este punto. La mediación puede ayudar a las partes a negociar sobre el “cómo” aplicar esa sentencia.

En segundo lugar, después de años de juicio es posible que las circunstancias hayan cambiado y la sentencia ya no sea todo lo aplicable que podría parecer unos años antes. Me encuentro mucho con este caso en asuntos familiares, especialmente en divorcios. La sentencia pudo ser dictada cuando los niños eran pequeños pero la vida da muchísimos giros inesperados: nuevas parejas del papá y la mamá, escoger una escuela, la entrada en el instituto y los peques que se convierten en adolescentes, nuevos trabajos o circunstancias familiares de los progenitores… En estos casos la mediación ayuda a las familias a adaptarse de forma rápida y ágil a los cambios.

 

Tener en cuenta a todos los actores

No me cansaré de repetir que la mediación es un trabajo de colaboración. La cooperación es una palabra casi mágica que los mediadores tenemos siempre presente cuando planteamos la mediación. No sólo colaboración entre las partes, sino entre el mediador y el resto de profesionales que intervienen en la resolución del conflicto. Es obvio que si un asunto está judicializado y se deriva a mediación será importante hacerlo siempre en cooperación con jueces, fiscal, abogados, procuradores y todos los otros profesionales que formen parte del sistema judicial.

 

Espero que os haya gustado. Como sabéis, espero vuestros comentarios.

Próximo tema: Cinco consejos a las personas que se planteen una mediación.

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Quant a Ramon Tena

Soy mediador y formador en gestión de conflictos. Actualmente impulso el proyecto de emprendimiento social Dialoga y desde hace dos años soy miembro del Pool of Trainers del Consejo de Europa. Colaboro con empresas, universidades y organizaciones nacionales e internacionales en el desarrollo de competencias para transformar el conflicto en cooperación.
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